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lunes, 30 de marzo de 2009

Sabio y paciente como manager


Otro remodelado equipo de Bravos no desconcierta a Cox
CLEARWATER, Florida - Hay días en los que Bobby Cox le echa un vistazo a esos tres casilleros como si fuera un amoroso padre cuyos hijos se han ido de casa.

Greg Maddux, Tommy Glavine y John Smoltz.

"Entras aquí y es extraño no verlos (juntos)", dijo Cox, el legendario timonel de los Bravos de Atlanta.

No existe otro manager en el béisbol que haya tenido que lidiar con los cambios y haya tenido tanto éxito al saberlos manejar que el futuro Salón de la Fama Cox.

Aún así si pensamos en los Bravos y en aquellos 14 títulos de división consecutivos (1991-2005), el nombre de esos tres grandes pitchers, también destinados para estar en Cooperstown, siempre vienen primero a la mente.

Mientras otro remodelado equipo de Atlanta se prepara para una nueva temporada, el timonel de 67 años quizás nunca tuvo que lidiar con tantos cambios o incertidumbre como ahora.

"Tenemos algo así como 25 nuevas caras en el campo de entrenamiento, pero tenemos la oportunidad de ser muy buenos", declaró Cox al inicio de la pretemporada.

A esta fecha la primavera pasada, el timonel estaba lleno de optimismo, pero los Bravos se vieron afectados por las lesiones, especialmente en el cuerpo de lanzadores. Al final terminaron con un record de 72-90, la primera vez desde 1990 que sufren ese número de derrotas.

No pudieron competir con los Filis, Mets o Marlins, quienes terminaron por encima de ellos en el Este de la Liga Nacional.

El gerente general Frank Wren le ha dado una nueva cara al cuerpo de lanzadores, integrando a los abridores Derek Lowe, el boricua Javier Vázquez y Kenshin Kawakami. El ex jardinero estelar de los Angelinos Garret Anderson fue firmado como agente libre antes del arranque del Entrenamiento Primaveral.

"Me gusta este equipo. Me gusta mucho", exclamó Cox. "Fue algo muy bueno haber integrado a Vázquez y Lowe. Ambos tienen la oportunidad de lanzar 200 entradas cada año.

"El año pasado, estábamos contentos con el pitcheo que teníamos para iniciar la temporada. Simplemente tuvimos muchas lesiones. Perdimos a los tres brazos más importantes del bullpen -- Mike González, el dominicano Rafael Soriano y Peter Moylan - desde el principio. Luego, perdimos a cuatro de nuestros cinco abridores. Ese fue un revés muy difícil de superar".

Han pasado tres años desde que Atlanta avanzó a la postemporada. Quizás esa sea la razón por la que Cox recuerda los tiempos de aquel staff de pitcheo con Maddux, Glavine y Smoltz - como los días de gloria. Entre los tres ganaron 648 juegos y siete trofeos Cy Young de la Liga Nacional mientras lanzaban para los Bravos.

Maddux, ahora retirado, dejó Atlanta en 2003 después de 11 años como Bravo. Glavine, sólo una sombra de aquel lanzador que jugó 15 veranos en Atlanta, regresó el año pasado luego de cinco temporadas con los Mets. Apenas ganó dos de cuatro decisiones con una efectividad de 5.44, mermado por una lesión en el codo que necesitó de una cirugía en agosto. Cerca de cumplir 43 años, el zurdo ha regresado esta primavera.

Y luego está Smoltz, cuya carrera de 20 años en Atlanta terminó de manera sorpresiva cuando firmó un contrato como agente libre con Boston durante el invierno.

La salida de Smoltz le abrió las puertas a Lowe, también agente libre.

Esta pequeña parte de historia, si no es que nostalgia, es necesaria, porque aquellos grandes equipos de Atlanta estaban hechos alrededor de buen pitcheo, una virtud que ha eludido a los Bravos en los últimos años.

"Pete Van Wieran, nuestro veterano comentarista, hizo algo de investigación y determinó que, durante el curso de esos 14 años de éxito, el número promedio de nuevos jugadores fue de 11 en los roster de 25 jugadores", destacó Wren.

"Eso nos muestra lo bien que Bobby maneja los cambios. Posee una calma y una paciencia estable, que cuando los jugadores llegan aquí, se sienten cómodos y listos para jugar".

Cox minimiza su habilidad para lidiar con los cambios.

"Sabes lo que has obtenido luego de unos días en el campo de entrenamiento", dijo el timonel. "Cada año te ajustas a lo que tienes. Creo que todos los managers lo hacen; tienen que hacerlo".

Cox agregó que el aspecto más difícil del constante cambio es llegar a conocer bien a los jugadores.

Lo que el timonel no ofrece es su extraña forma de mezclarse con un nuevo grupo. En todos sus años como manager, los jugadores de los Bravos están listos para hablar de la química que hay en el equipo y que tan rápido se adaptan los recién llegados.

"Las primeras dos semanas son muy importantes", explicó Cox. "Antes del inicio de los partidos, me siento en el bullpen y simplemente observo. No veo mucho batear a mis jugadores. Simplemente observo cada lanzamiento que hace cada pitcher. Los conozco personalmente y me siento junto a ellos. Es una buena forma de presentarse uno al otro".

Hasta que se dio la baja de juego después de la temporada 2005, a los peloteros les encantaba jugar para los Bravos, en ocasiones hasta aceptaban menos dinero con tal de jugar en Atlanta.

Cuando Maddux, como agente libre, escogió Atlanta por encima de los Yankees en 1993, tomó casi 20 por ciento menos dinero del que los Mulos le habían ofrecido.

"Es un gran estadio, una gran ciudad y tenemos una tradición ahí de éxito, además de una gran organización", elogió Cox.

Con 2,327 victorias, Cox ocupa el cuarto puesto en la lista de todos los tiempos, sólo detrás de Tony La Russa de los Cardenales por 134 triunfos.

Los Bravos actualmente cuentan con el segundo mejor record de la Liga de la Toronja.

Este artículo no era sujeto a la aprobación del Major League Baseball ni sus equipos.

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