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jueves, 26 de marzo de 2009

Un par de ajustes más











El Clásico de Béisbol puede mejorar con apenas algunos retoques








LOS ÁNGELES -- El Clásico Mundial de Béisbol está diseñado para mostrar y hacer crecer al deporte a nivel global, pero el béisbol ya es un deporte tan internacional que el lanzador ganador del juego de campeonato del lunes era mitad iraní. Solamente podemos esperar que el Comité Olímpico Internacional preste atención a estos hechos.
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Los coreanos dijeron presente en el Dodger Stadium
Antes de entrar al Dodger Stadium para ver el partido, vi a un fanático estadounidense con un cartel que decía: "Pagué $89 y todo lo que me dieron fue Japón vs. Corea". Probablemente no era el único fanático estadounidense que se sentía así (entre aquellos a quienes el WBC les importa en algo, claro), pero el juego de campeonato del lunes pasado entre Japón y Corea fue uno de los partidos más excitantes que he visto. Se jugó con tal intensidad que un jugador rompió su casco al deslizarse hacia segunda, y el juego se extendió durante diez entradas no aptas para cardíacos, cosa que fue afortunada porque aún había fanáticos que llegaban al Dodger Stadium durante el séptimo y octavo inning.
Yo pensé que eso era impresionante, hasta que vi una proyección en las pantallas mostrando a los fanáticos llenando un estadio en Corea, del otro lado del océano en Seúl, para mirar el partido en pantalla gigante en pleno día laborable (aunque, a pesar de lo bueno que fue el campeonato, ya se sabe que siempre hay un columnista japonés amargado que va a decir que el problema con los partidos del Clásico es que siempre duran hasta pasado el mediodía).
La victoria de Japón por 5-3, lograda por Ichiro (¿y quién si no Ichicro?) en el décimo inning luego de que Corea empatara el juego con dos outs en la baja de la novena ante Yu Darvish (aquel de ascendencia iraní) fue un final digno del Clásico. A excepción de los dos juegos de semifinal bastante feos, éste fue un torneo cautivante y entretenido, lleno de momentos tan emotivos que ocasionalmente dejaron a los jugadores triunfantes de rodillas y con los ojos llenos de lágrimas.
Vimos la sorprendente victoria de Holanda sobre República Dominicana (si los votantes al Salón de la Fama no eligen a Bert Blyleven como lanzador, quizás lo elijan como entrenador de lanzadores), el conmovedor remonte de Estados Unidos en la parte baja de la novena ante Puerto Rico para llegar a la semifinal, el extraordinario partido de campeonato del lunes, y muchos otros momentos que fueron mucho mejores que un juego de pretemporada entre equipos suplentes de los Cardenales y los Orioles. Si estuviste entre los muchos estadounidenses que se lo perdieron, es una pena. Porque te perdiste algo especial.
"Le ha dado al juego una plataforma para crecer a nivel global", dijo Paul Archey, quien supervisa la división internacional de Grandes Ligas. "Eso es lo principal que estamos intentando lograr".
¿Podrá mejorar el Clásico? Claro que sí. Antes que nada, se hará más grande. Archey dijo que el WBC del 2013 seguramente se expandirá a 24 equipos, agregando a países como la República Checa, Nicaragua, Colombia, y el imponente equipo de Alemania.
"Las posibilidades son muy buenas", dijo Archey en referencia a la probabilidad de expandir el número de equipos participantes.
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EEUU celebró al dejar a Puerto Rico en el terreno
Para acomodar a los países adicionales, dijo que habrá un torneo eliminatorio que se hará en algún momento del año antes del Clásico.
Lo siguiente podría ser jugar la ronda final durante el descanso del Juego de Estrellas (quizás hasta reemplazando al mismo juego) pero Archey aclaró abundantemente que eso no va a suceder.
"Nos gusta marzo como fecha de juego para este torneo", dijo.
Bueno, está bien. Si el béisbol no cambia su fecha de juego de campeonato, entonces al menos deberían mudar el próximo campeonato a Japón. El país se ganó el derecho a ser anfitrión del próximo campeonato tras haber ganado los primeros dos títulos, vendiendo todas las entradas del Tokio Dome de los juegos de primera ronda, contando miles de fanáticos en asistencia hasta para los entrenamientos, y logrando cifras de teleaudiencia que serían la envidia de la NFL.
Obviamente, hay dos problemas con eso. Uno, es que ha sido ya suficientemente difícil lograr que los jugadores estadounidenses interrumpan sus rutinas normales de entrenamiento primaveral para jugar partidos del Clásico en este continente, y sería aún más difícil llevarlos a Tokio. Dos, si el público estadounidense no mira los partidos en horarios normales, ¿por qué habrían de mirarlos a las 3:00 de la mañana o en diferido?
La respuesta a la primera pregunta es pagarle bonos a los jugadores estadounidenses para que viajen a Japón, así como lo hacen cuando los equipos abren la temporada allí. Eso, además del deseo de jugar el torneo, podría aportar el incentivo adicional deseado para tomarse el avión (digo, todo lo que tienen que hacer es relajarse en primera clase durante nueve horas o algo así, ¿qué tan difícil es eso?).
Si los juegos comienzan a las 8:00 p.m. en Japón los fines de semana, se podrían vender como "Desayuno en Tokio" porque los partidos saldrían al aire a las 7:00 a.m. hora del Este. Los fanáticos estadounidenses no estarían despiertos para ver los primeros innings, pero podrían ver las entradas finales, especialmente si el lanzador es Daisuke "Cuenta Completa" Matsuzaka.
Archey no desestimó la posibilidad de jugar el clásico en algún otro país a pesar del problema de la televisión.
"Cuando se juega el Partido Inaugural en Japón, no lo jugamos en un momento del día que nos dé mejores números de teleaudiencia aquí", dijo, "sino que lo hacemos para ajustarnos a los fanáticos y el mercado de allá".
Hay otras cosas menores que se pueden hacer para mejorar el Clásico. Reorganizar a los oponentes de la segunda ronda para evitar que algunos equipos jueguen demasiado entre sí (Japón y Corea pude ser el equivalente internacional de un Yankees vs. Medias Rojas, pero hasta ellos mismos se cansaron de jugar entre sí en cinco partidos). Eliminar los juegos de sembrados (Juego 6) que eran más que insignificantes. Subir los números de asistentes bajando los precios de boletos que iban de $120 a $500 para la ronda final. Asegurarse de que Davey Johnson esté despierto.
Recuerden, el Clásico es un trabajo en progreso. Cada vez que lo juegan aprendemos algo más de él. El torneo ya nos ha dado algunos de los mejores y más excitantes momentos de béisbol que podíamos esperar. ¿Quién sabe? Si sigue toda esta atención a través del tiempo y se transforma en una tradición, quizás hasta los mismos estadounidenses enciendan el televisor y vean lo que se han estado perdiendo.

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